jueves, 27 de abril de 2017

Derecho Natural

Una magnífica obra de Ignacio Martínez de Pisón me despierta recuerdos...

De las cuatro asignaturas que constituían el programa del Primer Curso de la Licenciatura de Derecho en la Universidad de Barcelona, en los felices y ya lejanos años Sesenta del Siglo Pasado, el Derecho Natural era, con mucho, la más fácilmente superable; la impartía un catedrático de la vieja escuela, ya entrado en años y bastante duro de oído, cosas ambas que, en aquella época, consideraba yo como lejanas y ajenas a mi trayectoria vital, infeliz de mí... Don Enrique Luño Peña, aragonés, era amigo de dar facilidades a los alumnos, y ofrecía la posibilidad de superar la asignatura mediante varios exámenes parciales orales, donde, a decir de los informados, mientras desgranases latinajos en voz poco audible, tus posibilidades de aprobar eran altas...

Pero yo estudiaba, a la vez, Derecho y Ciencias Económicas, cosa que simultaneaba con trabajillos varios y, la verdad, no iba muy sobrado de tiempo; así que decidí prescindir de los exámenes orales, y jugármelo todo a la carta de un examen final; el temario no era complicado, pero el riesgo existía; el Primer Curso era "Selectivo", es decir, tenías que aprobar las cuatro asignaturas si aspirabas a matricularte en Segundo.

Me presenté al examen, conocía bien los temas que me tocaron y creí haberlo superado: pero, al recoger la papeleta conjunta con las notas de las cuatro asignaturas del curso, en la casilla correspondiente a Derecho Natural figuraba un "No Presentado" y, por lo tanto, había sus suspendido el Curso Selectivo.

Todo eso sucedía un viernes, a últimas horas de la tarde: en la Secretaría de la Facultad, ante mi desesperación -yo hubiese podido acepta un "Suspenso", pero en modo alguno un "No presentado", porque, por lo menos, era innegable que me había presentado- me facilitaron el teléfono particular del catedrático.

Conseguí localizarlo en su domicilio, ya de noche: escuchó atentamente mis explicaciones, y me citó en su despacho de la Caixa de Pensions, de la que era Director General o Presidente, no recuerdo, "a primera hora de mañana"... "¿Mañana, sábado....?" pregunté, incrédulo... "Si, mañana sábado", respondió...

Sin querer forzar mucho la máquina, me presenté en su despacho de la Via Laietana, en un impresionante edificio neogótico, a eso de las nueve y media... me esperaba con mi examen sobre la mesa, Corregido y puntuado con un notable bajo, pero notable... me pidió humildemente disculpas; el ejercicio había quedado, dividido en dos, en sobres distintos, entregados a dos profesores diferentes, y, el uno por el otro, ninguno lo había corregido; lo habían buscado, se lo habían hecho llegar a su casa, y él, personalmente, lo había corregido: "Vaya ahora mismo a la Facultad; le están esperando en Secretaría... su papeleta está corregida, ha superado Vd. el Curso Selectivo..."

Alucinando ante tal despliegue de eficiencia en día semifestivo, tan impensable en un hombre mayor, sordo y -entonces me di cuenta- con serios problemas de vista, me deshice en muestras de agradecimiento, que cortó en forma absolutamente iusnaturalista; "¡Por favor, no he hecho más que cumplir con mi obligación hacia un alumno..!"

¿Y cómo pagué aquel despliegue de inusitada eficacia administrativa...? Con la más negra ingratitud hacia la Cátedra; al año siguiente el Doctor Luño se jubiló, y asumió sus funciones otro profesor del Departamento, sobrino suyo, al que todos llamábamos, inevitablemente, "Luñito"; a su primera clase asistieron sus alumnos de Primero y, camuflados más o menos entre ellos, numerosísimos ociosos de cursos superiores, ansiosos de ver cómo resolvía la situación el novato...

Empezó su lección con los nervios que se le suponían, que trataba de superar con una actitud ampulosa y doctoral, ligeramente sobreactuada, pero todos los que hemos pasado por esas experiencias lo entendemos perfectamente... miró al aula repleta, y comenzó: "El Derecho Natural nos recuerda aquel viejo apólogo hindú de unos ciegos que se acercaron a un elefante: uno de ellos, pasando sus manos por el vientre, dijo: "¡Es una pared!": otro, tocando una de sus recias piernas, dijo: "¡Es el tronco de un árbol...!"

Y en aquel momento, entre los que se agolpaban al final del aula, un desaprensivo dijo, en voz bastante audible, si se considera que todo el mundo se queja de que hablo bajito: "Y otro, palpándole los coj...., dijo; "¡Es un cocotero!"

Amparados en la risotada general, un grupito, que ya habíamos tenido bastante diversión, salimos en tromba del aula, y nos dirigimos al bar, a celebrar la jugada...

¿Y a qué viene todo esto...? Viene a que, si alguien me hubiese aconsejado un libro sobre la infancia y juventud de un señor que aspira a convertirse en profesor de Derecho Natural, seguramente le habría agradecido educadamente la recomendación, pero no creo que la hubiese seguido; por suerte, el planteamiento era distinto; Conchita, mi bibliotecaria favorita, no tuvo más que decirme: "Tengo la última de Ignacio Martínez de Pisón": y con eso bastaba y sobraba: yo no me pierdo una de Martínez de Pisón, ni aunqe el tema sea la vocación por el Derecho Natural... Que, naturalmente, no es el caso.

Ni he comido riñones en Dublín -por limpios que estén, siempre me saben a pipí-, ni he departido amablemente con Madame de Guermantes en un salón parisino, carencias que no me han impedido disfrutar de Joyce y de Proust: Ignacio Martínez de Pisón lo tiene más fácil conmigo: me arrastra por lugares que conozco, casi palmo a palmo, muy especialmente en esta ocasión, y a través de tiempos que he vivido; me acerca a personas que he conocido, a gentes con las que he podido cruzarme veces y veces en el Metro -¡En la Avenida de la Luz...!- a dramas que he visto muy de cerca -a veces, demasiado de cerca...- y, lo que es mejor -o peor, vaya Vd. a saber-, a sentimientos que he compartido... hay un tema recurrente en sus novelas; la vida familiar, ese subconjunto apasionante de la interacción humana, donde se crean los lazos más fuertes, y se abren también las heridas más hondas... no sé nada de su vida, ni lo conozco, -aunque no nos falten amigos comunes, cosa normal, viviendo en una ciudad pequeña, se diga lo que se diga-, pero tengo la sensación de que nuestros pasos se han cruzado muchas veces, y reconozco muchas veces también mi mirada en su mirada... y le deseo, de todo corazón, que esa mirada crítica y lúcida, acerada como un bisturí, pero también, y al mismo tiempo, tierna, humana, próxima... proceda exclusivamente, con las mínimas gotas de experiencia personal, de su capacidad para captar la esencia de los sentimientos ajenos, de su habilidad para situarse en el lugar del otro, cualquiera que sea la circunstancia,  de su maestría para navegar por el  Océano sin límites de la Ficción...


miércoles, 26 de abril de 2017

Lluís Llach, antes de Ítaca...

Hoy Lluís Llach está en todos los titulares, y la ha liado parda en las redes sociales... me apetece contar una breve y no demasiado intensa relación que tuvimos, hace ya muchos, muchos años...

El mismo día en que entré en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona, tuve varias "premières": conocí unos amigos que me han ido durando a lo largo de toda la vida -alguno, por desgracia, ya no está...-, asistí a mi primera asamblea -aunque no recuerdo que hablase; luego hablaba en todas-, participé en mi primera manifestación, y me afilié al ilegal Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona, el SDEUB.

Alguna vez he dicho que fui miembro del Consejo de Curso del SDEUB: no me arrepiento de la ligera incorrección, porque todo el mundo maquilla un poco su currículum: en realidad, el Primer Curso de la Facultad reunía unos 400 alumnos -ojo, 400 alumnos en la única Facultad de Ciencias Económicas en 300 km. a la redonda; una de nuestras quejas más frecuentes era contra la "Masificación" de la Universidad...- y eso obligaba a dividirnos en dos grupos; de la A a la M, un grupo; de la M a la Z, otro: cada "Grupo" tenía su Consejo del SDEUB; yo me presenté al de mi Grupo, y salí elegido, con un vago perfil de falangista de izquierdas: podréis opinar lo que queráis, pero os aseguro que mi empanada mental no desentonaba demasiado en el panorama general; tampoco importa el hecho de que, me parece recordar, éramos tantos candidatos como cargos a elegir; es igual, muchos compañeros me votaron, y procuré siempre hacer honor a la confianza que en mí depositaron: de todas maneras, fueron las última elecciones del SDEUB, por lo que supongo que aún sigo en funciones...

Reunidos los dos Consejos de Grupo, debíamos elegir de entre nosotros a los miembros del Consejo de Curso: era el momento de buscar alianzas... se me ofreció un compañero gallego, bajito y con gafas, más listo que los ratones colorados; presumía de vagas simpatías trotskistas; en aquel momento, había dos partidos trotskistas funcionando. O tres, con los troskos nunca te aclarabas...- quedamos en votarnos mutuamente: yo cumplí a rajatabla, y salió elegido; él no me votó y, como es lógico, yo no salí... esa putadita -que luego reconoció- no empañó nuestra amistad, que duró, más o menos, hasta que, años después, pasó a desempeñar funciones de muy alta responsabilidad en la Patronal catalana: cuando nos encontrábamos en la calle, yo iniciaba un amistoso saludo... él me esquivaba, alegando siempre prisas... os juro que no tenía intención de comentar su deriva ideológica, sólo quería hacer unas risas... ahora que lo pienso, quizás estaba haciendo "entrismo" en el Foment del Treball, los troskos eran mucho de eso, un topo revolucionario socavando los cimientos del Templo de la Reacción, a saber...

Quién si resultó elegido para el Consejo de Curso fue un compañero del otro Grupo, del que todo el mundo hablaba, porque ya empezaba a cantar y ser famosillo, en el sumamente reducido mundo de quienes nos interesábamos por esas cosas; no recuerdo haber cruzado una palabra con él, más que nada, por falta de ocasión; oí alguna de sus canciones, y no me desagradaron, aunque prefería a Raimon, y lo sigo prefiriendo, ahí hay una trayectoria musical, política y cívica como una casa de pages... era por supuesto, un chico de comarcas llamado Lluís Llach.

El SDEUB atravesaba aguas tumultuosas; según la leyenda, el Rector de la Universidad, el inolvidable Doctor García Valdecasas había convocado a su despacho a todos los Delegados de Facultad: cuando los tuvo allí, les comunicó que, a la salida, serían detenidos por agentes de la Brigada Social; bien mirado, les hizo un favor a todos; a los policías, porque les ahorró el tedioso recorrido, de madrugada, casa por casa, y a los delegados, porque les pilló vestidos, y no en pijama, aunque dudo de que se hubiesen llevado al Rectorado el preceptivo cepillo de dientes.

Entre ellos, cayó mi Delegado de Facultad, Marçal Tarragó: varios años mayor que yo, el que luego sería prestigioso urbanista era también Antiguo Alumno de la Escola del Mar, y, además, Jefe de mi "Color", algún día os explicaré como funcionaba eso: como tal, en cuanto me reconoció en la Facultad, había ejercido sobre mí un discreto papel de protector y consejero, que nunca le agradeceré bastante... estábamos descabezados, y, además, llovía sobre mojado, porque también su antecesor, el hoy conocido periodista Andreu Claret, había sido en su momento detenido y expedientado; el cargo de Delegado de Facultad del SDEUB era tan letal, o más, que el de piloto de pruebas de reactores supersónicos...

Con el entusiasmo que podéis imaginar, nos reunimos todos los delegados de la Facultad, con el propósito de elegir no un Delegado de Facultad, sino una futura víctima de la represión franquista: y allí surgió la propuesta de elegir para el cargo al único que ya gozaba de una cierta notoriedad pública...Lluís declinó el honor: se debía a su incipiente carrera artística... no seré yo quien lo critique por eso...

Ante el vacío, se levantó un compañero, con el que si tenía yo bastante relación.... "Mis padres viven en Francia -fue su discurso electoral- y ya tenía pensado irme yo a estudiar allí; elegidme y, cuando salga en libertad condicional, me iré a Francia, y se acabó el problema..."

Lo elegimos por aclamación... y, como podríais suponer, nunca fue detenido, esas cosas siempre van así...

Reconozco que algunas cosas de Llach me gustaron bastante, no así "L'Estaca", que nunca me ha emocionado, y mira que la habré oído veces... Pero estaba Paco Ibáñez, luego vino Labordeta, un amor a primer oído, y mis caminos y los de la Nova Cançó, que ya no era tan nova, empezaron a separarse... no me gustaron las groseras chanzas de Boadella sobre su orientación sexual, que respeto plenamente, aunque me reí por debajo del bigote con las críticas de Marsé... hoy, cuando lo veo amenazando a mis compañeros funcionarios de la Generalitat que no expresen una clara veneración por el "prusés" y no acaten las leyes que se van a sacar, ilegítimamente, de la punta del gorrito, una mayoría parlamentaria insuficiente para nombrar un Síndic de Greuges, pienso que el Senegal se está perdiendo un ciudadano de cierto interés, y, en el fondo, me alegro de que no me diese la ocasión de aclamarlo como Delegado de Facultad...

lunes, 10 de abril de 2017

Carme Chacón, in memoriam...

Conmovido aún por la temprana muerte de Carme Chacón, unas palabras en su memoria, y en memoria de otras cosas...

Para las gentes de mi partido, el PSUC, el hermano PSC, Partido de los socialistas catalanes, era algo así como el Paraíso; el lugar a donde iríamos a parar, para disfrutar de prebendas sin fin, cargos a porrillo, e incluso la contemplación de Dios... si éramos buenos y lográbamos autorescatarnos de las garras del estalinismo... muchos de los mejores de entre nosotros habían partido ya en esa dirección, y cuando te enterabas de que otro compañero nos había dejado para irse al PSC, o a UGT, o -lo que era más común- a los dos, ya ni siquiera te extrañabas... "Ha sido lo mejor para él -pensabas-, ha dejado de sufrir, que allí nos espere muchos años..."

Carme Chacón, veinte años más joven, se ahorró ese calvario; era, por así decirlo, nativa del PSC; cuando su Partido, al igual que toda Catalunya, se partió en dos, muchos hermanos sociatas -entre ellos, ¡ay!, buenos amigos- oyeron la atiplada voz de tenora de la Pàtria y corrieron a alinearse en sus prietas filas... Carme se situó en el sector más charnego y español, aunque no españolista, el  más próximo a mi corazón, mi cerebro y mi procedencia étnica... una Antirufián, si se me permite la expresión, y a punto estuvo de asumir la Secretaría General de la Casa Madre, el PSOE, quizás la Historia se habría escrito de otra forma...

Y de allí llegó a ser la primera mujer al frente del Ministerio de Defensa: siempre he considerado un error nombrar para dicho cargo a personas que no han hecho el Servicio Militar; sólo quienes hemos pasado por dicha experiencia estamos en disposición de calibrar exactamente qué supone el Servicio de las Armas y quienes a él se encomiendan... solo cuando has sorprendido a un comandante falsificando el sobre de la nómina para sisarle unas pesetillas a la parienta, pongo por caso, puedes acercarte a ese colectivo con el pleno convencimiento de que son seres humanos normales y corrientes, aunque un poco raros, porque raro es su trabajo... puedes creer que son como cualquier otro funcionario, y básicamente lo son, pero a ellos la Patria, el día menos pensado, puede pedirles que mueran o que maten, que son cosas muy gordas, cuando a los demás, como mucho, nos chulea un par de horas extras sin cobrarlas... Creo que Carme entendió eso perfectamente...

Tuve la ocasión de verla en Talarn, cuando presidió el acto de entrega de despachos a los Suboficiales del Ejército: el Rey andaba de baja por cojera, o de picos pardos, o de las dos cosas, y el voluntarioso Príncipe no adubía a tanto acto como le salía... allí estaba Carme, seria, muy seria, mucho más seria que los royals, sin concesiones a la campechanía, viendo inclinarse ante ella las banderas de San Quintín, de Rocroy, del Barranco del Lobo... seguro que sentía como una losa, encima suyo, el peso de cientos de años de victorias y derrotas, de glorias y barrabasadas, que no otra cosa es asumir la pertenencia a una Comunidad que, a lo largo de los Siglos, va trampeando como puede hacia un Futuro siempre esplendoroso...

Esta mañana, sorprendo a los equipos móviles de TV3, la Televisió Pública de una parte importante de Catalunya, subiendo al piset, de inmejorable localización, donde tiene su oficina de jubilado el Expresident Montilla: imagino que le van a pedir unas declas sobre el súbito fallecimiento de Carme Chacón, aunque quizás me equivoque, suelo hacerlo... deshonrado Pujol, envuelto en las brumas algodonosas de su enfermedad Pasqual Maragall, inhabilitado el Gafe Innombrable, Montilla, el President Acuátic, incoloro, inodoro e insípido, es el único Expresident de la Generalitat en activo, por así decirlo, ni él se lo debe creer... compañero de Partido, vecino de ciudad, quién mejor que él para cantar el panegírico de la compañera abatida por una enfermedad congénita que no le había impedido llevar una vida, no ya activa, sino activísima y, en cierto sentido, quiero creer que satisfactoria y fecunda. Espéranos muchos años, Carme...

viernes, 7 de abril de 2017

Yugoslaviú, Yugoslaviú...!

Desde que me ha peleado con el Grupo Prisa, en vez de escuchar la SER, pongo el radiodespertador a las seis de la mañana con Radio Nacional -de España, quiero decir...-; a mí los peperos me gustan así, que vengan de cara... hoy nos cuentan una noticia que me hace soltar la carcajada...


Tito, en un anticuario: pero aún quedan calles con su nombre...


Después de enterarme de que Trump ha lanzado ya los primeros cincuenta misiles de su, espero, fecundo mandato -se ha contenido, el angelito, tantos días en el cargo sin disparar ninguno...-, oigo que la Guardia Civil, o el Servicio de Vigilancia Fiscal, o los dos, han intervenido un velero cargado de droja: hasta ahí, todo normal. Lo bueno viene ahora; el capitán era serbio, y la tripulación, croata...

Mi corazón unionista, e incluso moderadamente jacobino y cartesiano, salta de alegría, y me parece escuchar el castañeo de los dientes del esqueleto del Camarada Tito, esmelicándose allá en su tumba... ¡tanta in-indá-indapendensiá, tanto liarla parda, para montar luego "joint ventures" para el trapicheo...!

La cosa viene de antiguo; en 2008, en Ljubljana, todo el bellísimo centro de la ciudad estaba ocupado por canchas de basket, donde se disputaba una liguilla entre... los países independientes de la antigua Yugoslavia. Sólo faltaba Kosovo. Ganaron los serbios, posiblemente porque llevaban la animadora más vistosa, y allí les entregaron ceremoniosamente un cheque... le comentaba yo a Blanca: "¿Te imaginas, en los años cincuenta, en España, un partido de fútbol entre Falange y el Partido Comunista...?"...

Servia vs. Croacia...

Fijaos en los equipos... Cna Gora es Montenegro; eso que empieza por "H" es Croacia...



Siempre he tenido un respeto imponente hacia la figura de Josip Broz, Tito... hijo de croata y eslovena, consiguió mantener juntos a tanto hijo de su padre y de su madre sin cometer demasiadas barbaridades... durante la Guerra de España, de acuerdo con su biografía oficial, contribuyo desde París a organizar las Brigadas Internacionales, pero nunca -él insistía en aclararlo así- puso los pies en nuestro país: yo tengo al respecto una información muy distinta.

Una persona muy querida, oficial del Ejército Popular -oficial, no ex-oficial; "La autoridad legítima que me nombró no ha tenido a bien cesarme", decía- me contó lo siguiente: durante la Batalla de Teruel, la unidad que mandaba se vio rodeada por tropas enemigas superiores en número -y, supongo yo, bien provistas de coñac "Tres Cepas"- El oficial, contraviniendo las órdenes -que, como es sabido, siempre son de resistir hasta el último hombre- logró replegarse sobre su retaguardia, salvando la vida de sus soldados. Como cabía esperar, le formaron Consejo de Guerra; cuando ya le olía la cabeza a pólvora, compareció voluntariamente ante el Tribunal un "Asesor soviético", que declaró que la maniobra era plenamente justificada, se había ejecutado impecablemente, y gracias a la iniciativa del oficial se había evitado un hundimiento catastrófico de toda la línea del frente. Los cargos fueron inmediatamente retirados: años después, cuando su foto estaba todos los días en la prensa mundial, como el "Comunista bueno" que le había plantado cara a Stalin, el oficial reconoció al "Asesor soviético"; el ahora Mariscal Tito.

Esa información, procedente de fuente absolutamente fiable -si sus hijos, que leerán esto, me autorizan, daré su nombre y grado, pero nada más...- parece confirmar la de una señora de Barcelona, que juraba que el hijo que tenía era de Tito, al que había conocido -se supone que carnalmente- sin moverse de su ciudad natal: el Internacionalismo es fuerte, muy fuerte, pero no lo suficiente para dejar preñada a una señora a mil kilómetros de distancia... a lo mejor por eso negaba Tito su presencia en España, los juicios por reconocimiento de paternidad siempre son un coñazo...

Cuenta Leonardo Padura en su libro "El hombre que amaba a los perros", que aprovecho para recomendaros vivamente,  otra anécdota de la relación entre Stalin y Tito: a raíz de su sonada ruptura, Stalin, muy en su línea, envió a Yugoslavia varios agentes secretos, con órdenes de matarlo: todos fueron interceptados. Al final, Tito se enfadó: "¿Ya vale, no...? como vuelvas a enviar a otro más, envío yo a uno de los míos... ¡uno solo, pero ese te mata, por la gloria de mi madre...!" Stalin tomó nota, y se comportó...

¡Slava Tito, qué caramba....!

Caídos en las Brigadas Internacionales: Slava Padlin!




jueves, 6 de abril de 2017

... Viene el Domingo de Ramos...

... y, de repente, te das cuenta de que ya estás en Semana Santa: eso de seguir la Pascua Judía no deja de ser un lío; cada año cambia la fecha; éste es de los tardanos...



Ya instalan los puestos de palmas en Rambla Catalunya: no son muchos; a juzgar por la demanda que prevén, la clientela -la parroquia, nunca mejor dicho- de la Conferencia Episcopal no pasa por sus mejores momentos, a pesar de la X en la casilla... prefiero no tocar el tema, ayer vi el borrador de la Declaración de Renta, y tengo que devolverle a Montoro todo lo que me ha pagado este mes... como se suele decir, ojalá se lo gaste en botica, y ya viene a ser eso, vistos los gastos en Farmacia del Sistema Nacional de Salud...

Coincido con Blanca en que el olor de las palmas nos gusta: me extraña, ella tan alérgica a las cosas de los curas... es verdad, es un olor fresco, vegetal, primaveral (pero no alérgeno, ya está visto)... uno de esos olores que, de repente, te devuelve a la infancia... para mí, es el olor a mi casa en las mañanas del Domingo de Ramos; conflictivas mañanas: soy el mayor de seis hermanos; de cinco, a efectos prácticos, porque cuando nació la pequeña yo ya me afeitaba, y no se aplica lo que sigue: en mi condición de primogénito, era el primero en estar lavado, peinado y vestido, y tenía que esperar a que acabasen de arreglar a mis hermanos, sin ensuciarme ni estropear demasiado la ropa que se solía estrenar para la ocasión; en la práctica, eso equivalía a esperar en posición firmes, y así me recuerdo, en el distribuidor junto a los lavabos, pasando el peso de un pie a otro... los zapatos solían ser negros de charol, los calcetines, blancos... por la corbata no había problema; de pequeños, eran de falso nudo, con una goma al cuello; tenía una con un cierre metálico sumamente complicado, que se enganchaba al cuello de la camisa... más adelante, con corbatas normales, aunque pequeñas, mi padre me enseñaba a hacerme el nudo: era el nudo Windsor, elegante, eso sí, pero complicado para un patazas como yo, que ni siquiera he aprendido a hacerme correctamente el lazo en los cordones de los zapatos; uso un invento propio... en cuanto pude, aprendí el más  sencillo, y de él he ido tirando a lo largo de toda una vida de encorbatado, hasta tiempos recientes...

Luego, por supuesto venía la Misa, larga, larga, no sé si mas larga de lo habitual... pero todos estábamos esperando al final, cuando, tras ser bendecidas, golpeábamos el suelo con el extremo de las palmas. De los palmones, los largos porque las palmas, laboriosamente trabajadas, sólo las llevaban las niñas, y no recuerdo que golpeasen nada con ellas. Se veía -por lo menos, en Barcelona, en Boltaña era distinto- muy poca gente con la cosa original; el ramo de olivo. Los más brutos dejaban el extremo transformado en una especie de escoba: yo, niño modosito, nunca me excedía... y luego aún venía la sesión fotográfica, a cargo de mi abuelo Julio... llegabas a casa hecho polvo, con unas ganas locas de ponerte cómodo...

Ahora paso frente a los puestos, aún cerrados; sólo está abierto, y con la mercancía instalada, el de una señora, que vende cosas para colgar en palmas y palmones; cuando yo era pequeño sólo se colgaban adornos en las palmas de las niñas, generalmente rosarios de caramelo azucarado, que luego, en plan iconoclasta, nos comíamos. Los niños sólo llevábamos en el palmón un lazo. En mi caso, lo recuerdo con la bandera nacional. Nacional de España, no sé si me entendéis, aunque sin el águila que se estilaba entonces... sigue habiendo rosarios -o collares- de cuentas azucaradas, junto a todo tipo de chuches, pero veo también una aguerrida formación de blancos stormtroopers -aunque ningún Dart Vader-, espidermames, ¡bailarinas de flamenco!, y varios ejemplares del Increíble Hulk...  ¿pero habrá niño que se acuerde del Increíble Hulk...?.. lástima que las mamás de mi nieto Pablo tampoco sean muy de curas -ni viceversa, todo hay que decirlo...-, me gustaría comprarle para el palmón, qué se yo, una Pepa Pig y alguno de los componentes de la Patrulla Canina, seguramente el Bombero, que queda como más pacifista y en el espíritu de la festividad...

Me alejo de las palmas y palmones intentando retener su olor, amortiguado por los plásticos en que aún están envueltos: veo venir hacia mí un caballero trajeado; con un traje informal, pero traje; no se ven muchos a estas horas... ya casi ha pasado a mi lado, cuando lo reconozco; es un viejo amigo y camarada, magistrado ahora por el Cuarto Turno... voy a saludarle, pero veo que va absorto, mirado al frente y con una ligera sonrisa; irá pensando en los contenciosos del día... he podido darme cuenta de que lleva la cremallera de la bragueta bajada, pero tampoco es cuestión de llamarlo a gritos, en plena Rambla de Catalunya, para decírselo... ya le avisará el Secretario Judicial, que para eso están... o, si no, con la toga puesta, tampoco se verá, no es un tema grave....


martes, 4 de abril de 2017

Pequeñas observaciones matutinas

Cada mañana, a las siete, acompaño a Blanca a su trabajo, en Rambla Catalunya-Diputació; bajamos andando, y andando vuelvo a subir, a paso rápido, pero procurando no bracear demasiado, como hace Rajoy... una horita justa, el doble de lo que recomiendan para no entrar en la peligrosa categoría de los sedentarios... mientras bajo, vamos hablando de cualquier tema organizativo, sea doméstico, sea laboral -suyo, por supuesto-, pero, al subir solo, me dedico a una de mis tareas favoritas: observar: ¿Que qué observo...? gentes y cosas; de las cosas hablo con frecuencia; hoy lo haré de las gentes...

El Lector Solitario; va vestido de contratista americano en Irak; M65 negra, gorra de beisbol negra... baja con la vista fija en un cacharro, no sé si e-book o tablet: sólo se detiene -eso sí, rigurosamente- en los semáforos... desde que lo veo ha tenido tiempo de leerse entera "A la búsqueda del Tiempo Perdido", aunque, a lo peor, sólo lee el número diario del "Sport", nunca se sabe...

La Alegre Latina: gordota y con unas mallas increíblemente ajustadas, habla por el móvil sin parar, gesticulando y sonriendo... ¿con quién hablará..? con su Tierra, ni pensarlo; allí estarán entonces en el primer sueño... ¿Un novio cuantitativista y simpático, como ella...? ¿Una amiga, a la que siempre tiene nuevas aventuras de contar...? ver gente tan alegre a las siete y media te levanta el ánimo...

El Hipster del Culo Prieto: es menudito, con la barba rubia cuidadosamente recortada, un chaquetón azul marino cruzado, como de lobo de mar menudito... anda muy rápido, con el culo muy prieto, y taconeando con unos zapatos negros bien lustrados....

El islamista Radicalizado: se distingue fácilmente del hipster porque lleva chilaba y se ha afeitado el bigote: éste también habla con el móvil, a gritos, como si estuviese intentando convencer a un amigo para que se sume a la Yihad, y el otro le contestase que para este fin de semana ya tenía plan... ahora que caigo, hace días que no lo veo... o lo han pillado los mozos en una redada, o se ha ido a inmolarse a Mosul... o ha caído en una profunda crisis de identidad, se ha afeitado del todo, y se ha entregado a los ilícitos placeres del Navidul...

Personal diverso del ramo de la Construcción: uniformados -pantalones con refuerzos, botas de seguridad, manchas de yeso...- esperan en la puerta de las obras a que llegue el capataz, para enganchar... los hay de todos los países, incluso de aquí... la auténtica Internacional, hoy por hoy, es la de los currantes, sin nadie que les ofrezca ni la menor esperanza de emancipación... "¿de dónde saldrá el martillo, verdugo de esta cadena...?"

Chicos y chicas jovencitos, muy jovencitos, con pintas de ir al colegio... las chicas, en uniforme de colegio de monjas, como el que usa Bernardette para poner más cachondo aún a Wollowitz: los chicos, bambas sin calcetines, pantalones cortos, hoodies con la hood puesta y skateboard debajo del brazo...

Homelesses varios: alguno duerme sobre un banco, envuelto uno en una manta fucsia de forro polar: otro está ya levantado: lleva una gran bolsa de viaje, como si fuese un turista mochilero esperando a que le abran el hostel; pero te das cuenta de que lo has visto ya varias veces, y sospechas que ha emprendido un viaje a ninguna parte...

César, un compañero de trabajo, del trabajo de cuando yo trabajaba... siempre amable, me saluda, pero me mira como los activos miran a los jubilados, que no es muy distinta de la forma en que los vivos miramos a los fantasmas...

El Loco Que Habla Solo: mucho cuidado: puede ser, simplemente, que hable por un móvil con el "sin manos": pero te das cuenta de que no se ven cables por ningún sitio... una víctima más de la colusión entre la Antipsiquiatría y el Asalto al Estado del Bienestar: los enfermos mentales deben integrarse en la Sociedad; muy bonito, si tienen una familia que les apoye y les recuerde que deben tomarse la pastilla... los que no, a la p... calle.... Por lo menos, antes, las monjitas los tenían lavados, peinados y comidos, aunque les atasen las manos si les daba -que siempre les daba- por tocársela...

Ciclistas por el paseo central; está prohibido, pero, en un país en que las más altas instancias se pasan por el forro al Tribunal Constitucional, calculad el respeto que se le pueden tener a las Ordenanzas Municipales... además, los guardias urbanos, que están de culo con la alcaldesa comunita, si los viesen pasarían por completo... queremos construir la Dinamarca del Sur, pero sin daneses, con salvajes y anárquicos hispanos que, encima, no se dan cuenta de lo que son... aunque, bien mirado, visto lo que votan, ni siquiera los daneses de ahora son aquellos que yo admiraba... la crisis de la Socialdemocracia nos ha dejado sin mitos; hasta las mozas se habrán vuelto más estrechas, seguro...

La Señora Rubia de Toda la Vida: nos la encontrábamos en el autobús hace más de veinte años: me dice Blanca que tiene un kiosko cerca de su trabajo. me resulta tan familiar como yo le debo resultar a ella: un día la saludaré...

La Muchacha de las Piernas Infinitas: más de metro setenta. Cada pierna; la chica, mucho más. Encima, va con tacones... me sirve de liebre; la veo delante mío, intento seguir su paso, pero con esas zancadas, imposible... la veo perderse en la lejanía, y yo con la lengua fuera...

El Pobre Madrugador Que Se Cambia de Acera: de hecho, ya está en su puesto de trabajo a las siete, cuando bajamos: los días en que no está, seguro que ha elegido la acera de enfrente de la Diagonal. Usa un gran cartel de cartón, donde explica, como cabía esperar, desgracias...

Mi Amigo Chamarilero. Brocanter, en Catalán, suena más fino; creo que ya ha ascendido a la categoría, mucho más honrosa, de Anticuario. Veranea también en Boltaña, su hermano y su mujer son amigos nuestros de toda la vida... su tienda es una pequeña maravilla, llena de cosas que le compraría, pero Blanca me tiene muy limitada la autonomía a la hora de volver a casa con un teléfono negro, un paquete de tebeos, o un diente de diplodocus... "pongos", los justos...

El Kioskero Que Me Retiró el Saludo, cuando dejé de comprar "El País"; él y su jefe -o padre-, a los que cada mañana se lo compraba, se lo tomaron como una afrenta personal: me supo muy mal, porque eran -supongo que siguen siéndolo- gente encantadora. Pero no me saludan ni a tiros... nuestra amistad fue una víctima más de la indescriptible deriva ideológica de PRISA y Juan Luís Cebrián... otros han perdido más...

La Chica Guapa de la Primitiva: tiene la lotería del pasaje: le he comprado la Primitiva durante años, y aún lo sigo haciendo de vez en cuando, aunque ahora -codicioso como soy- sólo compro cuando hay bote gordo, o los euromillones, para ejercer de europeísta en estos tiempos tan necesitados... ella sí me saluda, aunque ya no soy tan habitual como antes....

La Compañera del Taichi; reciente adquisición: al gimnasio viene siempre impecablemente equipada, aunque allí predomina lo oriental-casual; la primera vez que me la encontré en la calle, por lo visto me saludó y yo no me enteré; va tan impecable como al gimnasio pero, claro, en otro estilo... iba a decirle "Perdona, pero no te reconocí vestida...", pero me di cuenta a tiempo de que podía sonar un tanto equívoco...

Llego a casa, y aún hago diez minutos de mancuernas: sigo el consejo de mi personal trainer argentino, hace ya unos años, que me dijo: "Los viejitos.... esto... los señores de su edad, también tenés que muscular... algo...."; noventa de bíceps, treinta de dorsales y pectorales; para aprovechar el tiempo, cuento en Alemán: "Ein und zwanzig, zwei und zwanzig..."  si aún así estoy como un tocino, es que es genético, lo siento, yo no puedo hacer más...






miércoles, 8 de marzo de 2017

"A usted... ¿cómo le llaman...?"

Así se nos dirigía un profesor que tuve en Bachillerato, un magnífico profesor de Literatura, culpable en parte de mis aficiones... porque es verdad, muy pocas veces "nos" llamamos; nuestro nombre nos lo ponen otros, lo usan otros, y trabajo nos cuesta cuando pretendemos, por ejemplo, que dejen de llamarnos por un apodo y lo hagan de otra manera...




Viene esto a cuento porque he leído que en breve, si no se ha presentado ya, se hará pública una lista de los nombres aragoneses de los Tresmiles de nuestro Pirineo: estoy deseando verla, para estudiarla y, después, modificar los hábitos adquiridos con los años... o no, según el caso. Y que conste que es un interés meramente platónico: o muy rápidamente se abaratan e incrementan su capacidad de carga los drones, o veo seriamente improbable que llegue yo a hollar una de esas cumbres, ya que, incluso en mis mejores momentos, me quedé a pocos metros de "hacer" un Tres Mil... me gusta verlos desde donde ahora puedo, desde abajo, admirarlos, fotografiarlos, y darles su nombre correcto... y eso no siempre es fácil, partiendo del hecho de que las montañas no están rotuladas, la cartografía disponible no permite, a veces, identificarlos adecuadamente y, por si algo faltase, es posible que sobre el nombre correcto de un pico haya más de una opinión... un poco de normalización, por lo tanto, es, por mi parte, entusiásticamente recibida.

Siempre he pensado que parte del problema reside en que los nombres de las montañas no siempre han tenido la importancia que les damos ahora; de un libro descacharrante, "El Antropólogo inocente", de Nigel Barley, aprendí hace años que el Ser Humano, en su innata vagancia -economía de medios, por decirlo en fino- no está especialmente interesado más que en aquello de lo que puede extraer un beneficio más o menos inmediato o, por el contrario, representa un peligro para él: durante siglos y siglos -y, por lo menos, tres o cuatro idiomas distintos- nuestro Pirineo ha estado poblado por sociedades pastoriles, viviendo siempre en el margen de la subsistencia, en un clima hostil, condiciones que difícilmente facilitaban ni hacían necesaria una exploración del territorio que no estuviese directamente ligada a sus necesidades; las tierras de pasto o de labor, los bosques donde se podía obtener madera y caza, las minas, los ríos, las fuentes, los puertos y pasos que te comunicaban con territorios vecinos... eran lugares necesarios, conocidos, apropiados y nombrados: pero las cumbres... si no sospechaba que se le había perdido una oveja por ahí arriba, ¿qué interés podía tener un sobrarbense de hace trescientos años en subir a un Tres Mil...? ¿Exponerse a romperse una pierna, accidente que, sin GREIM, era la muerte segura o, peor aún, la invalidez...?

Por supuesto, había otro interés hacia las montañas; el mágico, suponerlas refugio de las deidades que, más o menos, regulaban sus vidas, especialmente enviándoles tronadas, pedregadas, borrascas y otros alicientes por el estilo... pero ni ese interés ni el meramente orientativo ("Por allí... por allá...") requerían una gran precisión: aún hace algunos años recuerdo que, un día de borrasca, un anciano me decía: "Está nevando en os Puertos..."; los puertos, las estivas, los pasos y los pastos, tenían importancia: las cumbres... ahí estaban, ni molestaban ni importaban demasiado.

Seguramente el interés por parte de nuestros paisanos se disparó cuando llegaron gentes de fuera de las montañas que querían conocerlas, subir a ellas... y necesitaban los servicios de los montañeses como guías: es muy probable que alguno se apuntase sin tener ni idea de por dónde diablos se subiría ahí arriba, pero no era gran problema, costumbre de andar por peñas y riscos no le faltaba a ninguno... primero fueron cartógrafos militares, trazando la raya fronteriza con Francia, pero enseguida empezaron los visitantes extranjeros: nos llegaban los aires del Romanticismo y el descubrimiento del Paisaje, cuanto más pintoresco -propio de pintores-, mejor... lo que hasta entonces eran, meramente obstáculos, dificultades para ganarse la vida lo más placenteramente posible, que es a lo que cualquier persona sensata aspira, pasaban a ser ahora panoramas gigantescos, escenarios grandiosos, retos que estaban ahí para que gentes con las necesidades materiales resueltas -nuestros montes se pueblan de condes, princesas y rentistas- se jueguen la crisma por el placer, descrito como sublime, de contemplar paisajes desconocidos y, a ser posible, torcerse el tobillo en una garganta que se presentaba, ahora, como infernal, caótica, aterradora... cuando hasta aquel momento había sido, sencillamente, un fastidio.


¿Consecuencia inmediata...? Que los nombres de nuestras montañas fueron puestos por gentes procedentes de otras tierras, los que de verdad estaban interesados en ellas; transcribiendo con mejor o peor oído los nombres que mascullaban los lugareños -que, estoy seguro, muchas veces los inventarían, para cimentar su fama de guías avezados- o, sencillamente, poniendo nombres nuevos, en autohomenaje a otros descubridores como ellos, o fruto de sus fértiles imaginaciones, espoleadas por el calentón de la conquista de las cumbres.

Y no tiraron por lo bajo, no... llenaron nuestros mapas de Infiernos, Diablos, Maldiciones, historias mitológicas... no de la mitología local antigua, perdida ya desde siglos atrás, desconocida hasta por los lugareños, sino por recreaciones cultas de la Mitología clásica, conocida, tan solo, por los curas, como mucho, si habían prestado atención a los Clásicos en el Seminario... que se superponía a la mitología mucho más hogareña, de santos y vírgenes, que el pueblo realmente existente manejaba en terrenos situados a cotas accesibles... podíamos decir que hasta los 2.500 metros, más o menos a la cota del Pino Negro, llegaban los santos y las vírgenes de las beatas y los curas, y, a partir de allí, empalmaban con los territorios de los Atlantes, Roldán, Hércules o el Gigante Gerión, al que, os lo puedo jurar, he oído también mencionar hablando de pedregales de nuestras montañas.

Hay un caso paradigmático en Sobrarbe, y, además, afecta al macizo más característico, y que da nombre a nuestro Parque Nacional: Monteperdido, el Monte Perdido.

Parece clara la incongruencia de llamar "Perdido" a un macizo montañoso que se ve desde distancias increíbles: yo he podido divisarlo -y no soy un halcón, sino más bien miope- desde la vertical del Aeropuerto de Barcelona y desde una de las Torres del Pilar, a 300 y más de 200 kilómetros, respectivamente; desde La Panadella, desde Belchite... se ve también desde el Moncayo y, recientemente vi una foto obtenida desde tierras de Teruel... perdido, por lo tanto, no es que esté... si bien es cierto que, según te vas acercando a él, desaparece, salvo en Pineta, donde su cara Norte domina el valle... mucha de la gente que visita Ordesa se vuelve a casa sin haberlo visto si no llega a Soaso; por ejemplo, si viene desde Zaragoza o Huesca, pierde su última oportunidad en Monrepós... si sube desde Barcelona, en L'Ainsa... aunque desde el castillo de Boltaña, el observador avezado puede llegar a ver la puntita de su cumbre.

Por supuesto, el nombre se puso desde Francia, donde la cumbre del Perdido apenas si se avista desde algún lugar muy concreto del Valle de Gèdre, precisamente donde hay un Hotel du Mont Perdu... franceses fueron quienes primero se interesaron por él, por decirlo así, deportivamente -Heredia subió estando de servicio-, y franceses quienes le dieron su nombre... ¿si los guías nativos les hubiesen dicho que "aquello" se llamaba de otra manera, hubiesen ellos contestado: "Ah, mais non, ça s'apelle Mont Perdu, monsieur..!"? lo dudo, el toque exótico hubiese ganado... seguramente el tema del nombre ni se planteó... de cualquier manera, seguimos sintiéndonos ligeramente incómodos con "Monteperdido"; meterle mano al nombre implicaría nada menos que una modificación legislativa, ya que ha dado nombre, junto con Ordesa, a nuestro Parque Nacional; además, ¿qué ponemos en su lugar...? ¿Optamos por "Aso", como creo recordar que proponía el Dr. Plá, nuestro erudito boltañés de adopción...? creo que se plantea otra opción, "Puntón de Treserols", a la espera estoy de la famosa lista... pero no dejo de recordar que la cúspide de la Peña Montañesa recibe el nombre "popular" de "Puntón d'o Libro", que, supongo, hace referencia al libro de firmas -del que ya he conocido varias reencarnaciones- que difícilmente puede llevar allí demasiados años, y que vendría a ser como dar categoría de "Nombre popular" al "Tozal d'o repetidor de Vodafone", pongo por caso...

Pero es que el nombre de todo el macizo también ha sufrido sus altibajos: por lo menos, en este caso sí se conservaba un nombre popular: Treserols. "Erol", posiblemente preromano, lo encontramos también en la mismísima Barcelona, en la Serra de Collserola, "Coll s'Erola", pero... "Tres"? ¿Por qué no cuatro? De hecho, desde muchos lugares, el Cilindro queda escondido detrás de Monteperdido, y aparece como tercera cima, más baja, pero no por ello menos impresionante, la Punta de las Olas... podríamos concluir que los Tres Erols de Treserols, como los Tres Mosqueteros, son cuatro... pero el "Tres" tiene un prestigio mágico que difícilmente puede disputarle el "Cuatro", y así lo vemos, pocos cientos de metros al Este, cuando las Sucas o Zucas, las "Tres Marías"... vuelven a ser cuatro.

Treserols, como nombre, tenía un problema; ¿Qué c.... era un "Erol"? Rápidamente se encontró una solución: serían las "Tres Sorores", las Tres Hermanas, y eso daba un bonito juego a leyendas varias, tres hijas de un rey, tres damas de alta alcurnia -no podían ser tres cabreras, claro, aunque la tierra daba muchas más cabreras que princesas-, hechizos, maldiciones, petrificaciones... hasta Sender se sumó al carro, en una novela menor... las "Tres Sorores" siguen oyéndose, supongo que cada vez menos, pero se tarda años en reconducir situaciones así...

El Cilindro tuvo la inmensa suerte de parecer justamente eso, un Cilindro: pese al pliegue en su pared Este, llamado "la gamba", nadie, que yo sepa, se ha atrevido a hablar de la "Gamba de Marboré",o "Marmoré", que esa va a ser otra... pero la segunda cumbre del macizo conoció uno de los rebautizos de "Clase dos"; para honrar al Barón Ramond de Carbonières, pasó a ser llamado "Soum de Ramond"

No seré yo quien discuta los innumerables méritos de Louis Ramond de Carbonnières, amigo de Napoleón, Barón del Imperio, Prefecto, montañero, botánico... llevan su nombre tres cimas, un endemismo -la Ramonda pyrenaica-, una festuca... me tengo prometido aprovechar un viaje a París para visitar su tumba, en el romántico cementerio de Montmartre. Además, el nombre de su cima -consta que subió a Monteperdido al tercer intento, pero no sé si pasando antes por ella- ha quedado ya perfectamente integrado: Sunderamón, así tal cual... pero... aquí si parece claro que el nombre primigenio, o, por lo menos, el más nativo, sería Pico de Añisclo... Barón, su Soum peligra...

Como peligran también nombres de personas ante cuyo recuerdo debemos todos los que amamos estas tierras quitarnos la boina: Lucien Briet, mi amado Briet, que podría quedarse sin Mallo Gran, reducido a su monumento, eso sí, junto a la pradera de Ordesa que tanto quiso... Schrader, el Príncipe de la Moscowa -¡el hijo del Mariscal Ney, otro amigo de Napoleón!-, Lady Lyster, a la que imagino con sus enaguas almidonadas triscando por su Corredor, allá por el Vignemale, en realidad Vinhamala, en realidad, por nuestro lado, Comachibosa...

Siempre he sido amigo de paños calientes; propongo, por lo tanto, una solución de síntesis, de compromiso... demos a nuestros montes los nombres más apropiados posibles, aquellos que tengan un arraigo en la memoria de nuestras gentes, en el supuesto de que aún puedan encontrarse vestigios, más o menos creíbles, de cómo llamaron a aquellas montañas quienes junto a ellas -que no en ellas; ahí no vivía nadie en su sano juicio- vivían... pero no dejemos caer en el olvido aquellos otros bautizos que recordaban a gentes dignas merecedoras de eso y de más... me apunto a caballo ganador, porque imagino que esa será la solución real: yo la institucionalizaría: nombre oficial: Pico Añisclo/Sunderamón, así tal cual, con su barra inclinada.... honraremos así a nuestros Antepasados, y también a nuestros Antecesores en el amor a las montañas...